A veces es necesario de los asuntos puramente jurídicos y mirar con otra perspectiva el fútbol. El muy mediocre campeonato colombiano está a algo así como seis fechas para sacar nuevamente un campeón. Un torneo que cada semestre regala una estrella a aquel equipo que en precisamente esas seis fechas gane dos partidos y empate uno, no se necesita más.
¿Por qué si el campeonato es tan mediocre, si los equipos son tan malos y los jugadores tan viejos no están fácil ganar la dichosa estrella?
Una respuesta muy sencilla es básicamente porque solo uno puede hacerlo, pero para los grandes debería ser mucho más sencillo. Personalmente creo que porque no se hacen las cosas bien. Como el fútbol es tan divertido de ver, como lo hemos jugado, es posible creer que es poner a once tipos a pegarle a una pelota y listo. Y no. La verdad es que alrededor de esos once tipos debe haber una estructura sólida que los respalde y una toma de decisiones coherente que permita corregir falencias y errores de manera adecuada y rápida.
Grandes equipos planifican la temporada, desde lo más grande como será contratar las mejores estrellas hasta los menús que sus jugadores consumirán en los viajes. Hay que mirar a largo, mediano y corto plazo. No sé si algún dirigente puede decir con claridad como quiere ver a su equipo en cinco años o en tres. Lo máximo que dicen es, este semestre vamos a quedar campeones.
Hay literatura que explica qué se debe hacer, quién debe decidir y cuáles deben ser los modelos a seguir. No todos los equipos tienen la misma chequera por lo que algunos pueden recurrir a contratar jugadores formados otros deberían intentar formarlos en casa. En ese aspecto se puede decir con seguridad que los dos grandes de España tienen clara esta disyuntiva, Barcelona invierte recursos, tiempo y trabajo en la Masía para conseguir lo mejor a su medida, jugadores que conocen el club y que saben que se espera de ellos. Por su parte el Real Madrid apunta a fichar a punta de chequera, proceso que les ha dado igualmente enormes satisfacciones. Hay coherencia. Cada año se oye que Real Madrid quiere contratar a la nueva estrella y en Barcelona aparecen jugadores jóvenes de gran calidad.
Hay que planificar la caja, los salarios de los jugadores son muy altos y nunca van a bajar. No siempre se tienen los ingresos deseados, bien sea porque no se llegó a un torneo internacional o por que los patrocinadores se alejaron. Las cuentas alegres a inicio de temporada deberán dar paso a un esquema financiero que permita, sin mayores problemas, pagar salarios. En todo el mundo se ven casos de equipos que a mitad de temporada no pueden cumplir sus obligaciones laborales con las consecuencias deportivas que esto implica. Otras decisiones importantes son, ¿vivir de taquillas? (es dificil) ¿de televisión?
¿O de transferir jugadores?
El fútbol no para, de acá a final de año tendremos mundial, y los campeonatos que iniciarán poco tiempo después de la final. A pesar de esto es bueno que la gerencia se reúna con el área deportiva a planificar realmente el futuro del club. ¿cuál es nuestro mercado? ¿Cuáles son las metas a uno, tres y cinco años? ¿Con qué recursos contamos? Deportivamente se debe pensar en qué se quiere, no todos, desde una perspectiva real pueden pensar en ser campeones. Si la meta es serlo, cómo se va a lograr. ¿Jugadores de las fuerzas básicas o se busca afuera?
Hay expertos en guiar a los clubes en este proceso que bien desarrollado al menos le da un marco de coherencia a la gerencia para tomar decisiones adecuadamente.
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